Nuestro cerebro no puede parar, necesita estar pensando constantemente en algo. La forma que tiene de hacerlo es mediante el lenguaje. Te dices millones de cosas a lo largo del día. ¿Te has parado a analizar cómo te diriges a ti mismo? ¡Seguro que tu respuesta es un no!
Pues la forma en que nos hablamos a nosotros mismos influye en nuestra actitud y nuestro estado de ánimo. ¡Incluso en nuestra autoestima!

