Cuando hablamos de dependencia o independencia en el caso de las personas mayores nos referimos a su mayor o menor capacidad para llevar a cabo las actividades de su vida diaria.
Normalmente diferenciamos entre actividades básicas (que engloban aquellas que afectan a los cuidados más básicos, como el aseo o la alimentación) e instrumentales (aquellas que requieren una mayor capacidad e independencia, como manejar el dinero o utilizar el transporte).
