“Esto que me está pasando es injusto”.
Estoy segura, casi al 100%, de que has tenido este
pensamiento al menos una vez en tu vida. Yo también he pensado así alguna vez,
lo confieso.
Cuando tenía 20 años, mi padre enfermó gravemente y
falleció. Todo el rato pasaba por mi mente la idea de que aquello no era justo.
Y mi mente consideraba que no era justo por muchas razones: no se lo merecía,
era una persona maravillosa, era muy joven, nos queríamos, éramos una familia
muy feliz…
