No me gusta nada cuando estoy con mi grupo de amigos,
todos jubilados, y alguien que habla de nosotros dice: “¡mira qué bien se lo
pasan esos abuelos!”
Incluso a veces, en algún
programa de televisión o en algún periódico, escucho o leo cómo dicen “los
abuelos esto” o “los abuelillos aquello”.
El otro día estaba visitando a un
amigo, que se ha ido a vivir a una residencia porque no tiene familia cercana
que pueda ayudarle con sus dificultades de movilidad, y escucho cómo uno de los
trabajadores entra en la sala y dice: “¿cómo están mis abuelitos?”









