Esta semana me gustaría hablaros de un tema que, aunque es evidente, no se está atajando.
¿Cuántas veces os he escrito y hablado de estereotipos? Casi infinitas veces. Cuando nos referimos a los prejuicios hacia el colectivo de personas mayores, hablamos de viejismo o edadismo, o ageism en inglés.
Como ya os he contado, son muchos los estereotipos que, por desgracia, todavía se mantienen presentes en nuestra sociedad con respecto a las personas que sobrepasan los 55 o 60 años.
Algunos de estos prejuicios son considerar que las personas mayores siempre están enfermas, que no pueden aprender, que no tienen relaciones sexuales o que están siempre solas y tristes. ¿Acaso no conoces ninguna persona con 65 años que sea la más feliz del mundo? Estoy segura de que sí. Y en este caso no se trata de una excepción que confirme la regla.





